Tengo el recuerdo
de haberte soñado
una cuarta
una quinta vez
Y aunque constantemente
olvido tus palabras
y olvido los lugares,
me acercaba a tu cuerpo,
contra la resistencia
de tus brazos
me apretaba a ti, a tu pecho
"qué suave tu cuerpo"
Y no podías decir nada,
más que ir cediendo,
dejarme hacer algo
tan simple como quererte
Y esa sensación del calor,
del molde,
de tu existencia contra la mía,
sin lastimarse,
sin querer huir,
la llevo a todos lados.
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