"There won't be time for all of us"domingo, 19 de diciembre de 2010
viernes, 17 de diciembre de 2010
lunes, 6 de diciembre de 2010
jueves, 2 de diciembre de 2010
Solía pensar que volver no era seguro; un viaje interminable a mi casa amarilla, o al mueble de la esquina de tu sala en donde estaba la fotografía que yo pasaba horas enteras mirando, pensando en lo joven que te veías, en cómo el tiempo te había traído hasta acá. Parecía entonces otra vida, menos pálida, más entrañable. Como andar sin prisa. Viéndote vestir con unas ropas y otras, usando los lentes de tu abuelo, diciéndome que todo volvería a la normalidad. Como mirar con otros ojos, pensaba. Pero esos días se iban haciendo viejos, viejísimos. Regresaba de vez en cuando a donde había dejado cada palabra y cada pensamiento- todo eso que prometíamos- como queriendo encontrar algo en un lugar que ni siquiera existía ya. Veía a lo lejos tus tenis usados, tus cuadernos sin hojas y entonces miraba todo ese camino que no recorrí contigo, esos días en los que dejé que la vida nos desencontrara, los sueños profundos en los que me olvidé de ti.
domingo, 21 de noviembre de 2010
domingo, 14 de noviembre de 2010
domingo, 7 de noviembre de 2010
viernes, 29 de octubre de 2010
domingo, 10 de octubre de 2010

Del tiempo y la nada, lo viejo, lo absurdo. De todo lo que se puede contar, lo que para siempre duele. De lo efímero, lo tuyo y lo mío. De cada segundo que ojalá nunca hubiera acabado, las semanas que me robaste. De tonos grises e historias lentas, sordas, delgadas. Detrás y olvidado. De lo que te doy que jamás recibes, de lo mucho y las sobras. De tener tus palabras horas enteras en mi garganta, lo que no debió decirse. Universos y mañanas de ayeres, de no saber, de dejar pasar. De lo que robamos en sueños. De cada diminuta herida que guardamos. De todo y tanto, después y ahora. Del ruido de otros y nuestra historia errada, ¿qué tanto estamos dispuestos a perdonar?
martes, 7 de septiembre de 2010
jueves, 15 de julio de 2010
domingo, 13 de junio de 2010
"¿Quién nos dará la razón a uno o a los otros? La certeza interior, que en un instante, hace al hombre tan grande, tan infinitamente grande que parece contener en sí mismo, en su pensamiento, toda la inmensidad del ser, de los seres y del espacio. Todo, todo el universo está en mí. Este inexplicable poder de abarcarlo todo de una ojeada, nadie se lo puede dar, nadie ha podido inculcármelo, no puede ser un apéndice de adaptación, una deformación congénita debida a una casualidad feliz de la evolución. Es transparente a sí mismo. Es verdad."
(C.Carretto)
(C.Carretto)
martes, 8 de junio de 2010
lunes, 17 de mayo de 2010
domingo, 2 de mayo de 2010
domingo, 18 de abril de 2010
Tierra y yo
Me acosté boca abajo en el pasto, sintiendo cómo me picaba en la cara y en los pies. Piel con piel. Estiré los brazos a los lados y comencé a arrancar, con cada mano, pedazos y raíces de pasto verde. Llegué hasta donde ya no hay pasto y sólo tierra. Rasqué con las uñas para empezar a formar hoyos y sentí cómo mis dedos pasaban entre piedras pequeñas y lombrices, yendo más hacia la tierra. Logré cavar dos túneles del grosor de mis manos que, poco a poco, dentro de la tierra, se fueron encontrando. Cuando, por fin, con una mano toqué los dedos de la otra, las entrelacé y apoyé mi cabeza con más fuerza contra el pasto. Estaba abrazando la tierra.
martes, 30 de marzo de 2010
Pájaro
Siempre recordé árboles y cielo,
nubes clavadas en la frente
hasta el día en que dejé de recordar
Cuando las palabras ya no eran silencios,
sino sonidos que ahorcan.
Todo entre ramas que arrebatan
que soplan y lamen.
Esperé,
en donde el tiempo ya no distingue
el aire es rojo, los pasos lentos tropiezan
Casi imposible mirar,
y sentir y entender
que todo se va
y se vuelve a ir
Olvidé el último lugar en el que me perdí,
así como olvidé que esta no era mi vida.
Devolví los préstamos, intenté robar,
quise seguir el vuelo,
como quien no recuerda que echa en falta,
Pero dejé de sonar.
Me convertí en aire,
a cambio de historias viejas
en sueños rotos
Para ser tiempo,
horas y segundos y tiempo
que sólo esperaban
mirar tu paso.
nubes clavadas en la frente
hasta el día en que dejé de recordar
Cuando las palabras ya no eran silencios,
sino sonidos que ahorcan.
Todo entre ramas que arrebatan
que soplan y lamen.
Esperé,
en donde el tiempo ya no distingue
el aire es rojo, los pasos lentos tropiezan
Casi imposible mirar,
y sentir y entender
que todo se va
y se vuelve a ir
Olvidé el último lugar en el que me perdí,
así como olvidé que esta no era mi vida.
Devolví los préstamos, intenté robar,
quise seguir el vuelo,
como quien no recuerda que echa en falta,
Pero dejé de sonar.
Me convertí en aire,
a cambio de historias viejas
en sueños rotos
Para ser tiempo,
horas y segundos y tiempo
que sólo esperaban
mirar tu paso.
domingo, 31 de enero de 2010
Le blue efelant
(Ilustración- Daniela Bardales)
sábado, 2 de enero de 2010
Bajo tierra
Desperté soñando contigo
Olía a tierra mojada, gente por doquier,
creo que ya llevaba un rato sin saber qué esperaba,
sin saber qué decir.
Y perdí mi reloj para siempre,
nunca lo busqué en los bolsillos de otros,
lo remplacé por un tiempo mental,
por viajes furtivos a tu boca, a todo aquello que no hice.
Pronto me di cuenta de que me gustaba estar aquí,
de que no tenía que pensar demasiado.
Bebíamos a todas horas, nos desvestíamos cada que nos daba la gana,
nadie hacía juicio.
Y es que cada quien se ha imaginado lo que ha querido de este lugar,
entre temerle y ansiarle,
pero ya estando aquí uno se distrae de cualquier manera,
olvida que echa de menos.
A mí me pasó. Dejé de preocuparme, dejé de llorar.
Cerré los cajones y acepté el ahora como un exento del futuro.
Pero hay noches en las que sueño contigo,
en las que recupero tu olor,
siento tus palabras,
y, entonces, al despertar junto a tus ojos, lamento
despertar habiendo muerto.
Olía a tierra mojada, gente por doquier,
creo que ya llevaba un rato sin saber qué esperaba,
sin saber qué decir.
Y perdí mi reloj para siempre,
nunca lo busqué en los bolsillos de otros,
lo remplacé por un tiempo mental,
por viajes furtivos a tu boca, a todo aquello que no hice.
Pronto me di cuenta de que me gustaba estar aquí,
de que no tenía que pensar demasiado.
Bebíamos a todas horas, nos desvestíamos cada que nos daba la gana,
nadie hacía juicio.
Y es que cada quien se ha imaginado lo que ha querido de este lugar,
entre temerle y ansiarle,
pero ya estando aquí uno se distrae de cualquier manera,
olvida que echa de menos.
A mí me pasó. Dejé de preocuparme, dejé de llorar.
Cerré los cajones y acepté el ahora como un exento del futuro.
Pero hay noches en las que sueño contigo,
en las que recupero tu olor,
siento tus palabras,
y, entonces, al despertar junto a tus ojos, lamento
despertar habiendo muerto.







