Sólo quiero saber que me lees.
Y no hay respuesta,
y yo espero,
y me duermo,
y, en días como ayer, sueño que me miras
que, sin ropas, me miras
que, profunda e irremediablemente, me miras
como si por los ojos me dieras en las manos tu corazón.
Y cuando caigo en la cuenta de que ese instante ya es sólo un sueño,
despierto en lágrimas,
queriendo volver a cerrar los ojos.