Escribir es siempre un gesto
de incompletitud;
la manera necesaria
de llenar algún espacio en donde
tendrían que ir besos/
una casa de doble altura/
algún fragmento del pasado
acarreando su falta/
La respuesta a alguna llamada/
el consuelo de morir/
tu brazo cercano a mi espalda
Y si bien puedo quererte
y tocar tu cuerpo,
igual he de compendiar aquello en palabras
para no sentir que mi dicha
es sólo mía
O si tú estás lejos,
un par de líneas
acortarían la distancia
entre mi cadera y tu ombligo
Siempre es una letra
uniendo dos vacíos
Incluso esos amores que lo tienen
todo,
que se bastan con vivirse
y son luminosos, y se hablan puro
con la mirada,
un día descubren
que son infinitos
y no pueden ya soltar la pluma
porque saben que lo que tienen
nunca va a estar terminado.
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