Seguirás haciendo mella
en tus cómodas tardes
hurgando siempre detrás
de lo ya dicho, de los
cuerpos desnudos
viajando en los vagones
sucios del tren por donde
cruzan los expatriados
y yo te querré así
llena del hollín de todo
lo que tu alma quema
para abrirse paso.
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