miércoles, 13 de noviembre de 2013

Experimento presencial en las escaleras

No sé quién, pero alguien
me ha calculado un tiempo aquí.
Pulso el interruptor de las escaleras
y me quedo a observar
cuándo me suponen fuera, cuándo
debería estar en otro lugar, quizá
con otra persona, o al menos no aquí:
solo, quieto, callado. Sin nada que hacer.
Tengo una presencia media
en este preciso lugar del mundo,
y he decidido agotar el tiempo
de mi existencia aleatoria
sin dejar excedentes a nadie.
¿Para quién son mis segundos
cuando yo no estoy? ¿Me sustituyen?
Pulso por segunda vez la luz, quieto,
sin poder imaginar por qué otro instante
debería sacrificar este momento,
en qué otro lugar me han pensado,
y qué otra vida me han soñado.

(Iñigo Astiz)

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