Para escribirte,
tendría que recordar
el trino, algún otro
abecedario, el murmullo
de mi cuerpo quieto
Devolver al tiempo
el punto del sol
donde tantas veces
no supe mirarte
Sacudir
la resaca de la tristeza
ir a tu espuma
Dejar de rehuir a los
naufragios
Habría que exhalar la espera
y mover las hojas
y abrazar los rostros
Correr por veredas inciertas
Pensarte en lo que suena
y como veo y huelo
Deshacer frutas en mi boca
Ser una nueva palabra
para tocarte
Lentamente, abrir tu cuerpo
en espirales, ser el calor
ansiar el agua, el vuelo
Y diluirnos
Y contraer después
el universo
Para escribirte,
tendría que ser toda yo
el trazo.
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