lo escribía todo (era casi
involuntario) Verme
a mí misma conteniendo
cada emoción, cada
asombro del día
en un frasquito de letras.
Llegué incluso a pensar
que mi mundo
se había vuelto insostenible
sin las palabras.
Pero por eso amaba
que llegara la noche
(y tú con ella);
que llegara la noche
(y tú con ella);
abrirte mucho las piernas
y gemir y salivar y jadear
hasta que olvidaba por completo
cómo articular el lenguaje.
y gemir y salivar y jadear
hasta que olvidaba por completo
cómo articular el lenguaje.
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