"[...] A mí esas crisis angustiosas me agrandaron el conocimiento del mundo. Hoy me alegra haberlas tenido: así supe lo que era el dolor psíquico, que es devastador por lo inefable. Porque la característica esencial de lo que llamamos locura es la soledad, pero una soledad monumental. Una soledad tan grande que no cabe dentro de la palabra soledad y que uno no puede llegar a imaginar si no ha estado ahí."
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