Nunca sabré
cuál es la diferencia
entre tu lenguaje y el mío,
ni me tomaré la molestia
de descifrar
si es un océano,
una serie de vacíos,
o diez años
los que nos separan.
Yo sé (y esto me resulta
más que suficiente)
que estás en algún sitio
al que mi voz llama
y desde el cual
alguien siempre responde.
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