domingo, 12 de febrero de 2012

II


Todos los que llegan,
llegan para recordarnos algo.
Nos recuerdan que algún día, en algún lugar, nos crecíamos de arena,
que en tardes lluviosas llorábamos.
Que tuvimos grandes amores
y que duraron.
Otros llegan para recordarnos el silencio,
lo que guardamos y alimentamos de sueños,
o los fríos inviernos en los que nos oscurecimos.
Llegan y se van.
Nos recuerdan entonces
la promesa de ese horizonte que siempre camina.
Llegan  en veranos, o en primaveras
y nos conceden sol de noviembre.
Nos recuerdan esas historias que creíamos perdidas.
Siempre así, un martes cualquiera,
como cuando llegó tu corazón a recordarme al mío.

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