Que, de miradas, y espacios, y querernos,
mis brazos corrían a los tuyos
Sin yo saberlo.
Agradecer esos amores
que me abrazaban las heridas.
Me acompañaban por las hojas
que, en silencio,
me llevaban a ti.
Agradezco también las fechas
Tan precisas
Tan inoportunas
Tan pacientes
Y todo lo que te escribí.
Agradecerte siempre, sólo así.
Devolverte
Con boca, ojos y manos,
O en historias, si prefieres,
tanto de lo mismo.
Y es que, para poderte encontrar,
me tuve que encontrar a mí primero
Y para llegar a tu corazón,
tuve que llegar antes al mío.
Por eso, te agradezco.
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