Fueron sólo tres días los que estuvimos juntos.
No es poco, ni más de lo que cabe en setenta y dos horas.
Sólo así, tres.
Pero fueron esos días en los que yo llegaba a la casa y, de pronto, habías cocinado para mí.
En los que nos besábamos en medio de la gente,
y le ganábamos las noches a las mañanas.
Fueron esos, en los que, al mismo tiempo,
estuvimos en tu corazón y estuvimos en el mío.