Pongamos que yo hablara
de escribir textos con
tu nombre
-con la idea de ti, vamos-
Sílabas de tu cuello
-y esto es hipotético-
márgenes con tu ropa
y tu pelo
La contraportada de tu frente
y en el título, tu espalda
como recuerdo
Pongamos
-aún hablando en verbo
que supone-
que le regalemos a la gramática
el olor de tu piel impreso
Y recopile tus hojas y te prense
a mi puño que te mantiene
Que tú empezaras a temblar
-aún sabiéndote abstracción-
como si mordiera
la palabra al aire
Y te saliera tinta entre las piernas
Y yo trazara la a
como por primera vez
Que perdiera el rumbo
Y empezara a balbucear, a babear
a batir tu tinta
en papeles hipótesis...
Se
publicaría. Seguro.
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