jueves, 3 de febrero de 2011

El café de nadie

Tú siempre te quedas en las iniciaciones, en el prólogo, en el tiempo que no promete nada. No hablas, no caminas, no te escribes. Te quedas esperando que el siguiente paso sea el precipicio; la caída más lenta y reconfortante que jamás imaginaste. Te quedas siempre así, olvidada del pasado, voluntariamente ausente del futuro, quieta, inexplicable, como yo. Te quedas con los ojos perdidos en las palabras que aún no se escuchan, con el cuerpo a la mitad y la latente amenaza de perderlo todo sin haber tenido nada. Te quedas en lo que prefiero, en lo que no ha de venir, en lo que sólo dura hoy y te pertenece sólo a ti.

domingo, 30 de enero de 2011


No veas sólo lo que estás viendo

sábado, 22 de enero de 2011

No es necesario decir tantas veces que lo tenemos todo para saber que no tenemos nada

jueves, 13 de enero de 2011

LLévame de vuelta al lugar en donde amanecer de noche es lo mismo que amanecer de día
y en donde cada palabra perdida regresa a mi cabeza sin tener que reprocharme que fue culpa mía y sólo mía

jueves, 6 de enero de 2011

"Gana únicamente lo que tu imaginación te permita gastar"

domingo, 19 de diciembre de 2010

"There won't be time for all of us"

viernes, 17 de diciembre de 2010

Mientras otros pasan días, años, una vida entera queriendo entender, articular, destejer, explicar y escribir sobre el sentido de la vida,
tú ya lo vives.

sábado, 11 de diciembre de 2010

Lo que importa no es lo que sabes, sino lo que puedes probar

lunes, 6 de diciembre de 2010

jueves, 2 de diciembre de 2010

Solía pensar que volver no era seguro; un viaje interminable a mi casa amarilla, o al mueble de la esquina de tu sala en donde estaba la fotografía que yo pasaba horas enteras mirando, pensando en lo joven que te veías, en cómo el tiempo te había traído hasta acá. Parecía entonces otra vida, menos pálida, más entrañable. Como andar sin prisa. Viéndote vestir con unas ropas y otras, usando los lentes de tu abuelo, diciéndome que todo volvería a la normalidad. Como mirar con otros ojos, pensaba. Pero esos días se iban haciendo viejos, viejísimos. Regresaba de vez en cuando a donde había dejado cada palabra y cada pensamiento- todo eso que prometíamos- como queriendo encontrar algo en un lugar que ni siquiera existía ya. Veía a lo lejos tus tenis usados, tus cuadernos sin hojas y entonces miraba todo ese camino que no recorrí contigo, esos días en los que dejé que la vida nos desencontrara, los sueños profundos en los que me olvidé de ti.