¿Recuerdas ese día de verano,
cuando navegábamos el pacífico,
que te hice jurar que me dejarías siempre en libertad...?
que jamás pretenderías hacerme al molde de tus brazos...?
que me entregarías al mar sin condiciones
y aceptarías la vida sin mí?
Y que tú sólo te reíste,
me sujetaste fuerte contra tu cuerpo,
y yo, nunca me sentí más libre.
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