Porque tomaste tus lamentables excusas y te viajaste de vuelta; te devolviste a ese preciso espacio en el que yo ya no estoy invitada.
Y no importa.
Pero cómo te echaré de menos.
Y no es que nos hayamos dejado, no. No es eso. Tú vives inherentemente en esa parte de mí, y seguro que yo vivo en tus glándulas salivales también. Sólo ya no me escucharás decir por teléfono que te sueño por las mañanas, ni cómo pienso obscenamente en ti cada que vamos al cine.
Gracias de todas formas.
Pero no olvides lo bien que nos veíamos juntos, ni la primera vez que me diste la mano, o cuando te sentaste en ese suelo rocoso, sólo para mirarme. No te olvides de esos pequeños detalles que nos hicieron, en la vida, minutos inagotables.
Cómo nos mordíamos los labios, cómo nos abrazábamos las piernas.
No me dejes ser un motivo que persista, pero tampoco dejes que tu memoria me desbarate. No dejes que los años vayan a transcurrir dejando palabras amarradas a tu lengua.
Y no importa.
Pero cómo te echaré de menos.
Y no es que nos hayamos dejado, no. No es eso. Tú vives inherentemente en esa parte de mí, y seguro que yo vivo en tus glándulas salivales también. Sólo ya no me escucharás decir por teléfono que te sueño por las mañanas, ni cómo pienso obscenamente en ti cada que vamos al cine.
Gracias de todas formas.
Pero no olvides lo bien que nos veíamos juntos, ni la primera vez que me diste la mano, o cuando te sentaste en ese suelo rocoso, sólo para mirarme. No te olvides de esos pequeños detalles que nos hicieron, en la vida, minutos inagotables.
Cómo nos mordíamos los labios, cómo nos abrazábamos las piernas.
No me dejes ser un motivo que persista, pero tampoco dejes que tu memoria me desbarate. No dejes que los años vayan a transcurrir dejando palabras amarradas a tu lengua.
Y vuelve a enamorarte.
Vuelve a decirle a alguien más que nunca imaginaste llegar a sentir tanto.
Vuelve a decirle a alguien más que nunca imaginaste llegar a sentir tanto.
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