miércoles, 5 de marzo de 2014

Sin Título VII

No guardo un tiempo
para irme
y sin embargo
siempre me estoy yendo
Lloro a ratos
como quien canta
y cuando duermo
aúno
el florecer de las cosas
No recuerdo
el suave doler que me
abandona
Soy un olvido torpe
inventando historias
poemas canciones
Me enternezco de lo
diminuta que me hace sentir
el silencio
Pero sueño cada vez
y cada vez
             despierto.



(Para José Luis. Gracias por recibirme tan cálidamente en tu corazón.
Y por haberme traído mangos a la oficina!)

2 comentarios:

alephamour dijo...

En mi agitado vagar
de hoja seca
victima del viento del sur,
me atore en una maraña
de hermosos hilos multicolores,
todos brillantes e intensos.

Seguí sus afinados cuerpos
hasta el corazón
de una sirena cantante.

La redes de su
deliciosa melodía
al instante me envolvieron,
me sumergieron hasta
el fondo del Mar del Norte,
hasta la misma
habitación de Calíope...

Ayer vi salir diminutas perlas
de sus profundos ojos,
al instante morí,
muerte a sollozos ahogados,
muerte a gélidas puñaladas antiguas,
muerte ajena y propiamente mía...

Como sacar las flores de mi corazón
para enjugar su tristeza.

Solo pude ofrecer
un puñado de palabras deshilvanadas,
pero cada una impregnada
de sangre de mi sangre.

Su dolor es mi dolor,
su música es la mía
así como es mía su alegría.

Ana Jimena Sánchez dijo...

Qué belleza. Qué belleza. Qué belleza.
(Lo que escribiste. Tú. Nuestro encuentro en esta vida)

Publicar un comentario