domingo, 2 de febrero de 2014


2 comentarios:

alephamour dijo...

Me da un enorme gusto,
algunas veces,
destejerme,
desentramarme,
de tus delicados textos...

Aunque,
debo confesarlo,
a veces,
y solo a veces
me siento intruso.

Pero,
de cualquier
manera,
vale la pena la ilusión...

Siento que cuando morimos,
lo que nos llevamos
son las intenciones,
decoradas y aderezadas
por las acciones.

No recordamos ese beso,
tal vez imaginado...
Pero nos acordamos del resto…

Siento que son la energía
para entrar en un mundo
desconocido.
Un poco pertrechados,
con una torta pal´recreo,
y el corazón bajo el brazo.

Con el deseo a flor de piel,
con la resignación mordienote todo,
Aceptando, entendiendo y dejando ser...

.... y escondiéndote atrás del tinaco....
Al cabo aquí nadie sube.....................

Ana Jimena Sánchez dijo...

Yo también me asomé a los cuerpos
desde la azotea,
como un pájaro que mira
y se regocija
entre todos los universos que pasan
y jamás lo advierten.
Imaginando que todo era un mar
en el que podría desentrañarme.
Nunca me di cuenta, sin embargo,
de que alguien,
al mismo tiempo,
husmeaba mi universo.

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