martes, 28 de enero de 2014

Yo me adentré
lo más a fondo que pude
de ti. Me deleité
de tu paraíso. Le canté
a tu entraña. Extraje
versos como diamantes.
Agoté todo cuanto fue belleza
que tuve al alcance.
Y después me fui.
Te dejé con tu misma tristeza,
tu superficie férrea.
Ni cuenta te diste de que
alguien había traspasado
tus fronteras, tus límites helados.
Bien podría decirse
que me porté cual criminal
que llega, roba y se larga.
Pero nunca me sentí culpable.

2 comentarios:

samsa dijo...

puf.
glup.
ay.
soy toda onomatopeya leyéndote.
me gustó mucho, como tantos.
beso!

Ana Jimena Sánchez dijo...

jaja qué bonito comentario.

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