viernes, 17 de enero de 2014

Sin título I

Prefiero al poeta
inadvertido: esa mujer
que obra versos
mientras calladamente elige
verduras en el mercado
O al hombre que está
en la barra de un restaurante
limpiando copas
y exprimiendo trapos
Aquél (o aquélla)
que levanta lineas
en el tedio del metro
Que atesora alguna palabra
que encontró sobrante
en el espectacular de la calle
Esos poetas que visten de traje
y comen con las manos
Que atienden gente
detrás de un escritorio
Que lavan platos y guardan
ropa, que jamás se sientan
a escribir poemas.

2 comentarios:

samsa dijo...

me encantó.
me fue llevando de la mano desde la primera palabra hasta la última frase y me dejó sentada con cara de: redondo!
abrazo!

Ana Jimena Sánchez dijo...

Ayy! qué maravilla! esa misma sensación tuve yo al escribirlo: que solito el poema me iba llevando de la mano, de principio a fin. (Cómo hay textos que fluyen por si solos, ¿no te pasa?) Otro abrazo!!!

Publicar un comentario