martes, 17 de mayo de 2011

Días




















Cómo juramos que el olvido lo trabajaría todo,
que iba a encerrar,
a dejar bajo tierra ese tiempo en el que el infierno se nos paseaba por la mente.
Tanto nos repetimos lo que no iba a suceder, tanto lo apartamos
que los sueños nos lo recordaron una y otra vez.
Parecía la manera más simple, aquella en la que uno encarcela,
en la que creemos que podemos ahogarlo dentro,
como si no supiéramos desde el principio que, en cuanto se teje en la piel, ya no tiene manera de salir.
No importa cuántas puertas cerremos,
no importa cuán lejos estén...
Todos los días llegan

1 comentario:

Luis Saul dijo...

Seguirte es un placer...

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