jueves, 3 de febrero de 2011

El café de nadie

Tú siempre te quedas en las iniciaciones, en el prólogo, en el tiempo que no promete nada. No hablas, no caminas, no te escribes. Te quedas esperando que el siguiente paso sea el precipicio; la caída más lenta y reconfortante que jamás imaginaste. Te quedas siempre así, olvidada del pasado, voluntariamente ausente del futuro, quieta, inexplicable, como yo. Te quedas con los ojos perdidos en las palabras que aún no se escuchan, con el cuerpo a la mitad y la latente amenaza de perderlo todo sin haber tenido nada. Te quedas en lo que prefiero, en lo que no ha de venir, en lo que sólo dura hoy y te pertenece sólo a ti.

1 comentario:

Ana Claudia dijo...

Saaan! no inventes.... no se que decir.Me encanto.

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