domingo, 10 de octubre de 2010


Del tiempo y la nada, lo viejo, lo absurdo. De todo lo que se puede contar, lo que para siempre duele. De lo efímero, lo tuyo y lo mío. De cada segundo que ojalá nunca hubiera acabado, las semanas que me robaste. De tonos grises e historias lentas, sordas, delgadas. Detrás y olvidado. De lo que te doy que jamás recibes, de lo mucho y las sobras. De tener tus palabras horas enteras en mi garganta, lo que no debió decirse. Universos y mañanas de ayeres, de no saber, de dejar pasar. De lo que robamos en sueños. De cada diminuta herida que guardamos. De todo y tanto, después y ahora. Del ruido de otros y nuestra historia errada, ¿qué tanto estamos dispuestos a perdonar?


1 comentario:

samsa dijo...

aquí sigo leyendo.
el concepto de perdonar lo tengo en la punta de la lengua desde hace varios días. me gustó este texto tuyo que lo saca de la punta de mi lengua y lo deja sobre la mesa. lo miro como si fuera un extraterrestre al que hay que alimentar pero no sé qué puede comer. cómo saciará su sed. pues lo mismo. estos días, necesidad de perdonar, soltar amarras, romper la hoja escrita y borroneada. coger otra.
perdonar es reconciliarse, en el sentido metafísico de la palabra? (¿tiene sentido metafísico una palabra?)
uy! me puse demasiado intensa. te dejo.
beso.

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